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Última actualización: 13/05/2020

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¿Sufres de estreñimiento, diarrea, hinchazón abdominal o malestar intestinal? ¡Tus bacterias intestinales pueden ser el problema! Y no por las razones que crees. Nuestro intestino contiene un increíble ecosistema microbiano compuesto de más de cien billones de bacterias de hasta mil especies distintas (1). Estas bacterias, en conjunto con otros microorganismos, son fundamentales para la salud de nuestro sistema digestivo y bienestar general.

Pero ¿son las bacterias malas para nosotros? No siempre. Nuestro cuerpo vive en armonía con billones de bacterias en nuestra piel, sistema respiratorio y más (2). Nos ayudan a mantenernos saludables y a combatir infecciones de microorganismos dañinos. Probablemente te estarás preguntando, ¿cuál es la diferencia entre las bacterias buenas y malas? ¿Qué puedo hacer para ayudar a mis bacterias aliadas? Estas preguntas y muchas más las responderemos en este artículo, así que, ¡sigue leyendo!

Dra. Anabel Rodríguez

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Lo más importante

  • Nuestra alimentación, genética y el medio ambiente influyen directamente sobre nuestras bacterias intestinales.
  • La microbiota intestinal ayuda a detectar y combatir bacterias dañinas que pueden alterar nuestra salud, teniendo una influencia directa sobre nuestro sistema inmune.
  • El consumo de antibióticos y algunas patologías puede destruir bacterias fundamentales para nuestra salud. Es importante reponerlas con nuestra alimentación y/o suplementos.

Los mejores productos para nuestras bacterias intestinales

¿Quieres apoyar tu salud intestinal, pero no sabes qué productos elegir? No tienes de qué preocuparte. Aquí hemos reunido los productos estelares del mercado que mejor se adaptan a ti, ¡vamos allá!

Cada cápsula aporta 30 mil millones de UFC (Unidades Formadoras de Colonias) y 15 cepas bacterianas que incluyen Lactobacillus y Bifidobacterias en combinación con zinc e inulina. Se recomienda la toma de 1 o 2 cápsulas al día con las comidas o en ayunas.

Este producto ha sido valorado con 4,3 de 5 estrellas por sus compradores, quienes resaltan el alivio de malestar intestinal y la regularización de las visitas al baño. Algunos consumidores recomiendan la toma de las cápsulas con los alimentos para evitar efectos adversos.

El mejor probiótico libre de GMO

Este probiótico contiene 40 mil millones de UFC con 15 cepas bacterianas por dosis, combinando Lactobacillus, Bifidobacterium, y Streptococcus en cápsulas resistentes a los ácidos gástricos. La dosis recomendada son dos cápsulas al día con abundante agua.

Valorado con 4,5 de 5 estrellas, este probiótico libre de GMO (Organismos Genéticamente Modificados) es aclamado por su gran relación calidad-precio y su eficacia para aliviar el malestar intestinal e incluso mejorar el aspecto de la piel.

El mejor probiótico para intestinos sensibles

A diferencia de la mayoría de los probióticos, este viene en combinación con almidón de patata, un prebiótico apto para personas que padecen de Síndrome de Intestino Irritable. Este producto es 100 % vegano y contiene 16 cepas de amplio espectro, incluyendo Lactobacillus, Bifidobacterium y Streptococcus. La dosis diaria de 2 cápsulas contiene 50 billones de UFC que pueden tomarse con los alimentos o en ayunas.

Valorado con 4,5 de 5 estrellas, es considerado un probiótico de alta calidad y eficacia, aliviando síntomas gastrointestinales a un precio razonable.

Lo que debes saber sobre las bacterias intestinales

Algunos estudios indican que entramos en contacto por primera vez con nuestras bacterias intestinales justo después de nacer, pero estudios recientes han encontrado bacterias intestinales en bebés prematuros. Esto significaría que estamos en contacto con ellas desde el útero.

Estas bacterias se diversifican completamente a los 2 o 3 años. A cambio de recibir un hogar y nutrición en nuestro cuerpo, nuestros microscópicos compañeros nos dotan de múltiples beneficios.

Puedes encontrar probióticos en alimentos fermentados como el yogurt.
(Fuente: Marctran: 100914463/ 123rf.com)

¿Qué son las bacterias intestinales?

Estos pequeños huéspedes, también llamados flora o microbiota intestinal, son microorganismos que, en su mayoría, viven en equilibrio con nuestro cuerpo. A esta interacción se le llama mutualismo, donde nosotros nos beneficiamos de nuestras bacterias intestinales mientras ellas también se benefician de nosotros.

Las bacterias intestinales más comunes en nuestro cuerpo son:

  • E. Coli (a pesar de su relación con diversas patologías, vive en armonía en nuestro intestino. Esto puede cambiar en situaciones donde se altere el equilibrio de nuestra flora intestinal)
  • Bacteroides
  • Bifidobacterium
  • Eubacterium
  • Clostridium
  • Lactobacillus
  • Fusobacterium

¿Qué hacen las bacterias intestinales?

Las funciones de nuestros pequeños huéspedes todavía están en estudio, pero hay muchas que ya conocemos (2, 5). A continuación, te presentamos sus funciones más importantes:

  • Previenen la colonización de microorganismos extraños
  • Ayudan a digerir alimentos
  • Producen vitaminas B y K que nuestro organismo no es capaz de sintetizar por sí mismo
  • Apoyan el desarrollo y equilibrio del sistema inmune
  • Actualmente se están desarrollando varios estudios para verificar su relación con la reducción del riesgo de sufrir ciertos tipos de cáncer (colon, mama y próstata)
  • Investigaciones actuales sugieren cierta correlación de las bacterias intestinales con la mejoría de ciertos trastornos neurológicos, metabólicos y psiquiátricos (3)

¿Qué podría afectar al equilibrio de las bacterias intestinales?

Las bacterias intestinales son capaces de adaptarse a los cambios en su ecosistema manteniendo nuestra salud intestinal. A pesar de esto, hay algunas situaciones que pueden alterar de forma drástica el ecosistema microbiano. En consecuencia, nuestras bacterias son incapaces de adaptarse a tal cambio generando “disbiosis” (2).

Esta entidad es el resultado de diversas condiciones como la disminución drástica de la población natural de bacterias intestinales, las alteraciones en su ambiente (como cambios en el pH intestinal) y la colonización de bacterias tóxicas.

  1. Patologías intestinales como el cáncer de colon, enfermedad celíaca, enfermedad inflamatoria intestinal o infecciones por bacterias extrañas.
  2. Patologías extraintestinales como la obesidad, diabetes y alteraciones inmunitarias.
  3. Consumo prolongado de antibióticos.
  4. Dietas pobres en fibra y altas en azúcares, carbohidratos refinados y grasas saturadas.
  5. Envejecimiento acompañado de desnutrición.
  6. Sedentarismo.
  7. Estrés.
  8. Consumo de alcohol, tabaco y drogas.

Dr. Federico Pérez de la RomanaDirector médico del Instituto Pérez de la Romana

“Las últimas investigaciones demuestran que las bacterias son de vital importancia y mantenerlas en equilibrio es determinante para conseguir como objetivo una buena salud y encontrarnos a gusto con nuestro peso”.

¿Cómo sé qué bacterias intestinales son perjudiciales para mi salud?

No todas las bacterias que tienen acceso a nuestro intestino son positivas para nuestro organismo. Algunas pueden ser responsables de diferentes patologías como la diarrea, hinchazón abdominal, malestar y muchos más síntomas desagradables. Pero ¿cómo las diferenciamos de las bacterias “buenas”? Las siguientes características pueden ser de gran ayuda:

  • Procedencia: las bacterias que provienen de suplementos y alimentos fermentados viven en nuestro cuerpo en simbiosis (17) y son beneficiosas para nosotros. Los recién nacidos adquieren bacterias intestinales de la leche materna que son una gran barrera defensora.
  • Caducidad de los alimentos: en contraste con lo anterior, cuando consumimos alimentos en mal estado, mal lavados o cocidos de forma inapropiada podemos adquirir bacterias y otros microorganismos que nos pueden enfermar, ¡sé precavido!.
  • Ambiente intestinal: un intestino saludable es un entorno perfecto para el crecimiento de un buen ecosistema microbiano. Una dieta rica en fibra y baja en azúcares refinados es una gran aliada para nuestras bacterias.
  • Mala alimentación: en caso contrario, las dietas ricas en grasas saturadas y azúcares refinados alteran el equilibrio de nuestro sistema digestivo. Esto disminuye la población de bacterias sanas y alteran el pH intestinal, dándole la bienvenida a microorganismos patógenos.

Probióticos y prebióticos, ¿hay alguna diferencia?

A pesar de ser palabras muy similares, los probióticos y los prebióticos tienen grandes diferencias que vale la pena saber, aquí te las explicamos con detalle:

  • Probióticos: microorganismos vivos que al consumirse en cantidades apropiadas promueven la salud intestinal y extraintestinal. Los más comunes en el mercado son el Lactobacillus y Bifidobacterium.
  • Prebióticos: moléculas de gran tamaño que no son digeridas por nuestro cuerpo, llegando al intestino en suficientes cantidades para servir de alimento para las bacterias. Entre estos tenemos la inulina, el almidón de patata, los galactooligosacáridos presentes en la leche materna y muchos más.

¿Quiénes no deberían usar probióticos?

A pesar de que los probióticos son considerados uno de los suplementos con menos efectos adversos, ciertos individuos con ciertas patologías deberían evitar el uso de dichos suplementos.

  • Inmunodeprimidos: esto incluye personas que padecen de VIH – SIDA, individuos que han recibido trasplantes o personas con enfermedades autoinmunes (Lupus Eritematoso Sistémico, Artritis Reumatoide o la Esclerosis Múltiple) (22). El uso de probióticos en este grupo requiere seguimiento médico estricto.
  • Niños y lactantes: a pesar de que existen probióticos indicados para niños, nunca se deben administrar sin consultar con el pediatra.
  • Grupos especiales: en mujeres embarazadas y en ancianos casi siempre se recomienda el uso de probióticos si es necesario, pero debe realizarse con especial precaución, ya que sus sistemas inmunes pueden comprometerse con facilidad (23).

El té de kombucha es una infusión fermentada echa con té, azúcar, bacterias y levadura.
(Fuente: Manchinda: 127562913/ 123rf.com)

¿Qué alimentos ayudan a “mis” bacterias intestinales?

En la actualidad, se ha reconocido la importancia de los probióticos y prebióticos en la salud. Por esta razón, hay muchos alimentos que contienen estos componentes, ¡y los podemos encontrar en nuestro supermercado!

Alimentos con probióticos

La fermentación, además de ofrecer sabores únicos, genera una reducción importante del pH. Esto funciona como método de conservación, evitando el desarrollo de microorganismos patógenos promoviendo a su vez el crecimiento de bacterias saludables (16). Puedes encontrar probióticos en:

  • Yogur
  • Chocolate negro
  • Queso blando
  • Kombucha (bebida fermentada a base de bacterias y levaduras)
  • Suero de mantequilla
  • Berenjenas encurtidas
  • Pan de masa madre
  • Tempeh (alimento fermentado derivado de la soja)
  • Miso (condimento común en la cocina asiática hecho con hongo de koji fermentado)
  • Col fermentada (chucrut)
  • Vinagre

Es importante diferenciar la fermentación de la pasteurización, ya que esta última elimina todo tipo de microorganismo vivo (patológico o benigno).

Alimentos con prebióticos

A diferencia de los anteriores, estos no contienen cultivos vivos, pero sirven de alimento para ellos. Los más importantes son:

  • Almidones resistentes: encontrados en plátanos verdes y en avena de forma inmediata y en alimentos como la patata, el arroz y la pasta después de un proceso de enfriamiento de 6 o 7 horas.
  • Inulina: común en el ajo, cebolla, puerro, espárrago, agave, trigo y piña.
  • Pectina: presente en zanahorias, alubias, uvas, manzanas, ciruelas, moras y arándanos.
  • Oligofructosacáridos: se puede encontrar en cebollas, puerros, ajos, alcachofas, nabos y espárragos.
  • Betaglucanos: contenidos en levadura de cerveza, cebada, avena y setas.
  • Galacto-oligosacáridos: presentes en la leche materna.

Criterios de compra

Los probióticos no son una solución universal para todos los consumidores y puede que algunos ni siquiera funcionen apropiadamente. Es importante conocer qué es lo que debes buscar en un probiótico para poder sacarle el mejor provecho a tu compra. Siguiendo los siguientes parámetros conseguirás el probiótico perfecto para ti (3):

Resistencia de las cepas bacterianas

Busca productos que resisten humedad y temperatura ambiente. Aquellos que son muy susceptibles a cambios ambientales, o que requieran refrigeración, pueden perder su eficacia con facilidad (14).

Esta resistencia está conferida por la encapsulación de los probióticos y su combinación con prebióticos como la Inulina y los Fosfo oligosacáridos (FOS) (18).

La microbiota intestinal ayuda a detectar y combatir bacterias dañinas que pueden alterar nuestra salud, teniendo una influencia directa sobre nuestro sistema inmune. (Fuente: Geralt: 123081/ Pixabay.com)

Revestimiento de los comprimidos o cápsulas

Los probióticos están en contacto con condiciones ambientales adversas que los afectan desde el momento de su fabricación hasta su llegada al aparato digestivo. Las altas temperaturas, humedad y el contacto con ácidos gástricos y biliares puede disminuir la cantidad de bacterias vivas en los probióticos, afectando su efectividad.

La encapsulación de los suplementos ha demostrado ser uno de los métodos más apropiados para proteger a las bacterias vivas en su interior (25). Uno de los materiales más útiles para este propósito es el alginatos con mezclas de biopolímeros.

Unidades Formadoras de Colonias (UFC)

Es importante combinar los dos factores anteriores con un producto que contenga entre cien y mil millones de Unidades Formadoras de Colonias (UFC). Esta es la cantidad de bacterias vivas o muertas que contiene un probiótico (14).

Por sí solas, las UFC no nos aseguran la eficacia del producto, ya que los microorganismos útiles son aquellos que llegan vivos al tracto gastrointestinal (24).

Identificación de la cepa y sus funciones en diferentes situaciones

A pesar de que algunas bacterias pertenecen al mismo género y especie, las cepas son las que diferencian su acción terapéutica. Ejemplo:

  • Género: Bacillus
  • Especie: Coagulans
  • Cepa: GBI-30, 6086

Hay cepas que han demostrado ser eficaces en la prevención o el tratamiento de ciertas enfermedades intestinales y extraintestinales. Entre estas tenemos (10, 19, 20, 21):

Patología Cepas recomendadas Efecto
Dolor Abdominal en síndrome de intestino irritable. Bacillus coagulans GBI-30, 6086
B. longum subsp. infantis 35624
Escherichia coli DSM17252
Mejora síntoma.
Hinchazón abdominal en el síndrome de intestino irritable. B. animalis subsp. lactis DN-173 010 Mejora síntoma.
 Diarrea y/o estreñimiento en el síndrome de intestino irritable. B. animalis subsp. lactis Bb12
B. animalis subsp. lactis HN019
Mejora síntoma.
Diarrea causada por antibióticos. L. paracasei subsp. paracasei DN-114 001 Mejora síntoma.
Afecciones respiratorias. Lactobacillus rhamnosus LGG
Bifidobacterium animalis ssp.
Estudios sugieren que puede prevenir infecciones respiratorias. (19).
Diabetes Mellitus. L. salivarius UBLS 22 Estudios sugieren que estabiliza niveles de glucosa e insulina en sangre. (20).
Alergias Estacionales Lactobacillus gasseri KS-13
Bifidobacterium bifidum G9-1
Bifidobacterium longum MM-2
Se ha estudiado el uso de probióticos para mejorar síntomas respiratorios en alergias estacionales como la rinoconjuntivitis. (21).

Resumen

El estudio de nuestras bacterias intestinales apenas ha llegado a tocar la punta del iceberg. Hoy en día, sabemos que estas influyen en el desarrollo y la función del sistema inmune, impactan en nuestro metabolismo e incluso pueden afectar a nuestra salud mental o intervenir en el desarrollo de diversos cánceres.

Esta población bacteriana puede disminuir en algunas situaciones, como en presencia de enfermedades intestinales, desnutrición, el uso de antibióticos o en el envejecimiento. En estas situaciones es importante hacer un esfuerzo para apoyar la proliferación y diversificación de este ecosistema, trayendo salud y bienestar a nuestras vidas.

Dejar un comentario o compartir esta información ayudará a reducir el tabú en contra de las bacterias, así que, ¡adelante! Vamos a darle la popularidad que se merecen.

(Fuente de la imagen destacada: Silviarita: 3186730/ 123rf.com)

Referencias (25)

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3. Inés K., Mónica K., Ana C., Marianela A., María A., Vanesa A., Marisa A., Lilia C., Tamara C., Paola H., Silvia S., Martín V., Martín G. Microbiota Intestinal – Huésped ¿Nexo Salud-Enfermedad? [Internet] Actualización en Nutrición Vol. 15 Nº 2. 2014. [Consultado el 29 Abr 2020].
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21. Dennis W. y Cols. Probiotics (Lactobacillus gasseri KS-13, Bifidobacterium bifidum G9-1, and Bifidobacterium longum MM-2) improve rhinoconjunctivitis-specific quality of life in individuals with seasonal allergies: a double-blind, placebo-controlled, randomized trial [Internet]. Euro J of Clinical Nutrition. 2017. [Consultado el 8 de Mayo del 2020].
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23. Oscar B. Inocuidad, prevención y riesgos de los probióticos [Internet]. Revista chilena de pediatría. 2017. [Consultado el 8 de Mayo del 2020].
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24. Office of Dietary Supplements. Probiotics [Internet]. National Institutes of Health, Office of Dietary Supplements. 2020. [Consultado el 8 de Mayo del 2020].
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25. Rodríguez Y. y Cols Encapsulación de probióticos para aplicaciones alimenticias [Internet]. Revista Biosalud. 2016 [Consultado el 8 de Mayo del 2020].
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Angélica Collado Graduada en medicina
Mi objetivo es seguir la evolución constante del mundo de la salud. Me apasiona encontrar nuevas y mejores maneras de disfrutar la vida sana y de aliviar la enfermedad.
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