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Última actualización: 03/08/2020

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¡Todos deseamos que nuestros hijos crezcan sanos y fuertes! Para cumplir con este “sueño”, debemos convertirnos en todos unos “expertos” en la nutrición de los más pequeños, asegurándonos de que su alimentación sea completa y saludable. Pero, ¿basta únicamente con la nutrición? ¿Debemos darle algún suplemento a nuestro retoño?

La vitamina D es un nutriente esencial para el crecimiento de nuestro hijo. Su carencia puede afectar de forma grave y negativa a su desarrollo, por lo que muchos expertos recomiendan suplementar con esta vitamina durante el primer año de vida. Si quieres saber más sobre esta peculiar molécula, ¡sigue leyendo!

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Lo más importante

  • La vitamina D permite que los huesos del bebé utilicen el calcio de la dieta para crecer fuertes y sanos.
  • Actualmente, se recomienda suplementar con vitamina D a los niños menores de un año. Sin embargo, este tratamiento debe ser recetado exclusivamente por un pediatra.
  • Podemos cuidar de los niveles de vitamina D de nuestro bebé esforzándonos por tener un embarazo y una lactancia saludables, siendo muy prudentes al exponerlo al sol y utilizando suplementos de calidad únicamente bajo prescripción médica.

La vitamina D y tu bebé: nuestras recomendaciones

Los suplementos de vitamina D para bebés deben ser recetados y administrados exclusivamente por los pediatras. Nuestros productos recomendados te ayudarán a entender mejor el por qué de la necesidad de la suplementación y a cuidar de tu hijo dentro y fuera de la consulta médica. Libros, agendas y protectores solares, ¡permítenos mostrarte los mejores!

El libro de cuidados infantiles más completo  

La suplementación con vitamina D queda en manos de tu pediatra. Pero, ¿qué hay del resto de incógnitas que rodean al cuidado de tu bebé? Si te preocupa la salud de tu hijo, este libro de la conocida Lucía, mi pediatra resolverá todas tus dudas.

Hemos elegido a esta guía por su lenguaje sencillo y preciso. Estamos seguros de que, muy pronto, se convertirá en un manual de sobremesa que sacará de “más de un apuro” a madres y padres primerizos.

El mejor protector solar para bebés

El sol es una fuente de vitamina D, pero también de radiaciones que pueden dañar la piel del bebé. Por ese motivo, se recomienda que los niños mayores de seis meses utilicen protección solar en sus salidas al campo, la playa o la ciudad.

Este protector solar natural de Acorelle ha sido el elegido por nuestro equipo. Sus filtros físicos protegerán la piel del bebé y, a diferencia de otros productos similares, no dejarán residuos blanquecinos.

El mejor portadocumentos pediátrico

Si el pediatra de tu hijo le ha recetado un suplemento de vitamina D, deberás acudir a múltiples revisiones programadas para comprobar la efectividad del tratamiento o ajustarlo si fuese necesario.

Por ese motivo, te recomendamos que te hagas con un práctico portadocumentos para todos los informes de tu bebé. Los bordes redondeados de este artículo impedirán que tus documentos se dañen o arruguen. Además, ¡su diseño es precioso!

Todo lo que debes saber acerca de la vitamina D y los bebés

Los huesos del bebé requieren un aporte constante de vitamina D para crecer de forma adecuada. Desgraciadamente, si la alimentación de los más pequeños no les brinda una cantidad suficiente de este nutriente, es posible que su crecimiento se detenga y que aparezcan malformaciones. Para evitar este problema, los expertos aconsejan la suplementación con vitamina D.

La vitamina D es necesaria para el crecimiento de nuestro bebé. (Fuente: Yeulet: 124541771/ 123rf.com)

¿Qué es la vitamina D y por qué es tan importante para mi bebé?

La vitamina D es un nutriente básico para la salud de niños y adultos. Esta molécula nos permite absorber el calcio de la dieta y utilizarlo para fortalecer nuestros huesos. Además, también interviene en cientos de procesos de nuestro metabolismo, contribuyendo a la función normal de nuestro corazón, nuestro cerebro y nuestras defensas (1).

El cuerpo de los más pequeños se encuentre en un proceso constante de crecimiento y maduración. Si queremos que sus huesos crezcan fuertes, debemos asegurarnos de que nuestros hijos obtengan toda la vitamina D que necesitan. Actualmente, se recomienda que los bebés entre 0 y 12 meses de edad obtengan 400 Unidades Internacionales (o 10 microgramos) de vitamina D al día (2, 3).

¿Cómo puede afectar a mi bebé una carencia de vitamina D?

¡Mucho ojo! La falta de vitamina D no suele dar síntomas en un primer momento. Sin embargo, si no le ponemos remedio, esta carencia impedirá que los huesos de nuestro bebé se mineralicen correctamente. Es decir, que los minerales de calcio y fósforo no podrán depositarse sobre el esqueleto, dando lugar a la temible enfermedad conocida como raquitismo.

En el raquitismo, los huesos de los más pequeños se vuelven débiles y blandos. Son mucho más propensos a romperse y no crecen adecuadamente. A la larga, este trastorno puede provocar molestias y dolor de huesos y articulaciones, llegando a generar una dificultad para el movimiento o una franca discapacidad física (4, 5).

Pero, ¡no temas! Afortunadamente, hoy en día los pediatras conocen esta enfermedad a la perfección, lo que les ha permitido desplegar numerosas estrategias para su prevención, detección y tratamiento . Si llevas a tu pequeñín a todas las revisiones pautadas y cumples con las recomendaciones de los profesionales, mantendrás a raya al raquitismo sin apenas “darte cuenta”.

La falta de vitamina D puede llegar a deformar los huesos del bebé. (Fuente: Gefufna: 127864756/ 123rf.com)

¿Cómo puedo evitar que mi bebé sufra una falta de vitamina D?

Según la Asociación Española de Pediatría (3), los bebés hasta los 12 meses de edad deben ser suplementados con 400 Unidades Internacionales (UI) de vitamina D al día por vía oral. A partir del año de edad, nuestro hijo debería ser capaz de alimentarse con productos ricos en esta vitamina (pescado, huevos, carne y lácteos fortificados).

¿Sabías que nuestra piel (y la de nuestro pequeñín) puede “fabricar” su propia vitamina D al exponerse al sol? No obstante, esta forma de obtener vitamina D no contenta del todo a los pediatras. Y es que la radiación solar puede lesionar a la delicada piel de nuestros hijos, predisponiéndoles a sufrir enfermedades graves en la edad adulta (como el melanoma) (2).

Por ese motivo, no se recomienda que los menores de un año se expongan al sol de forma directa. La suplementación será la forma más efectiva de evitar cualquier carencia de vitamina D, siempre y cuando utilices estos productos siguiendo a rajatabla las instrucciones de tu pediatra.

Lucía Galán BertrandMédico especialista en Pediatría (Alicante)

“Recuerda que la administración de la vitamina D está recomendada durante el primer año de vida a todos los niños desde los primeros días hasta cumplir 12 meses, ya estén alimentados con lactancia materna o con lactancia artificial, salvo que tomen más de un litro al día de leche adaptada enriquecida con vitamina D”.

¿Puedo comprar un suplemento de vitamina D por mi cuenta para dárselo a mi bebé?

¡De ninguna manera! Desde esta guía, te recomendamos que dejes la suplementación con vitamina D en manos de tu pediatra. No debes olvidar que la “vitamina del sol” es un compuesto liposoluble, que se disuelve en la grasa de alimentos y que se integra en los tejidos de tu bebé. Su uso descuidado podría dar lugar a una intoxicación peligrosa.

Los suplementos de vitamina D pueden provocar cólicos en los más pequeños (especialmente si se utilizan en dosis mayores a las recomendadas). Si se administrar dosis francamente elevadas (1000 UI o más) es posible que aparezcan elevaciones peligrosas de los niveles de calcio u otros desequilibrios electrolíticos (2).

Por este motivo, te recomendamos que recurras siempre a un profesional de la salud antes de administrar cualquier suplemento a tu hijo, incluyendo los productos con vitamina D.

Los pediatras españoles recomiendan la suplementación con vitamina D de los más pequeños. (Fuente: Popov: 60368630/ 123rf.com)

La vitamina D y los bebés: Nuestros consejos

Si eres una madre o un padre primerizo, es posible que tengas dudas a la hora de prevenir el déficit de vitamina en tu bebé. ¡No te preocupes! En las siguientes líneas encontrarás una serie de consejos que te ayudarán a mantener a tu hijo sano y con unas reservas óptimas de vitamina D.

Cuida de tu bebé desde el embarazo

¿Sabías que el bienestar de la futura mamá resulta crucial para el bebé? De hecho, algunos expertos en salud creen que mejorar los niveles de vitamina D de las mujeres embarazadas o que están dando el pecho podría fortalecer las reservas de los más pequeños (2). No descuides tu salud (o la de tu pareja) durante la gestación y la lactancia.

Te recomendamos que valores con tu médico o matrona de confianza la posibilidad de medir los niveles de vitamina D de la futura madre. Si estos valores son demasiado bajos, discute la necesidad de utilizar un suplemento especial para mujeres embarazadas o que están dando el pecho. ¡Tu salud y la de tu pequeño te lo agradecerán!

Si tu bebé toma leche de fórmula, consulta con tu pediatra si la suplementación con vitamina D es necesaria. (Fuente: Ozerova: 46423478/ 123rf.com)

Apóyate en tu pediatra

Una buena relación con tu pediatra beneficiará a toda la familia. Este profesional será el encargado de recetar un suplemento de vitamina D a tu pequeñín, ajustando su dosis según su alimentación  y características especiales (como enfermedades o tratamientos farmacológicos que puedan elevar sus necesidades).

La importancia del protector solar

¿Piensas llevar a tu pequeño a dar un paseo? En ese caso, recuerda que aunque el sol puede ayudar a tu hijo a crear su propia vitamina D, también puede lesionar su delicada piel:

  • Los menores de seis meses no deben exponerse al sol de forma directa (por ejemplo, acudiendo a la playa). Su piel es muy delicada y el protector solar podría irritarla, por lo que no se recomienda su uso. Si los sacamos a pasear, deben estar protegidos con gorros y ropa.
  • Los mayores de seis meses pueden jugar bajo el sol, siempre y cuando se eviten las horas de mayor intensidad solar (el mediodía), protejan su piel con protector solar y estén supervisados por sus padres.

Para los más pequeños se recomienda el uso de cremas solares con filtros físicos (como el dióxido de titanio) que “reflejan” los rayos del sol sin utilizar  productos químicos que pueden provocar irritación. En la siguiente tabla puedes ver las diferencias entre los diferentes tipos de protector solar (6):

Filtros físicos Filtros químicos
Contienen minerales (dióxido de titanio u óxido de zinc) Utilizan compuestos químicos (octocrileno, avobenzona, oxibenzona y otros)
La radiación solar “rebota” y es rechazada Absorben y neutralizan la radiación solar
Menos resistentes al agua, deben reaplicarse a menudo Resistentes al agua
Dejan un tono blanquecino sobre la piel Más “estéticos” (sin aspecto blanquecino) y sencillos de aplicar
Pueden usarse en bebés (mayores  de 6 meses) No se recomienda su uso en niños menores de tres años

No descuides la alimentación

Diseña con mucha atención (y, preferiblemente, con la ayuda de un experto en nutrición pediátrica) la dieta de tu hijo. Una vez empieces a incluir alimentos ricos en vitamina D en su dieta (como más de un litro al día de leche fortificada, pescado, carne o cereales enriquecidos) te recomendamos que consultes con tu pediatra si debes seguir recurriendo a suplementos.

El exceso de vitamina D en los bebés podría llegar a ser tóxico. (Fuente: Nejron: 122011708/ 123rf.com)

Usa suplementos de calidad

¡No todos los suplementos son iguales! Generalmente, tu médico le recetará a tu hijo un producto especial para uso pediátrico. No utilices artículos de dudosa procedencia y recuerda que los suplementos de vitamina D para bebés deben tener una serie de características para que sean seguros y efectivos (2):

  • Etiquetado y prospecto: El suplemento de vitamina D para bebés debe estar correctamente etiquetado e identificado y contener un prospecto legible y en perfecto español.
  • Envase: Generalmente, los suplementos de vitamina D para bebés se administran en forma líquida. Deberían contener un gotero que no permita superar la dosis recomendada de 400 UI de vitamina D, para evitar posibles intoxicaciones.
  • Forma de administración: Las gotas de vitamina D se administrarán directamente en la boca del bebé, asegurándonos de que no escupa el suplemento.
  • Fecha de caducidad: El suplemento de vitamina D para bebés debería indicar claramente su fecha de expiración. No utilices el producto si está caducado, ya que no puede asegurarse su efectividad.
Armando BastidaEnfermero especialista en Pediatría (Terrassa)

“Hay un número muy elevado de bebés con falta de vitamina D en todo el país (entre el 40 y el 60 % aproximadamente)”.

Resumen

La vitamina D es uno de los nutrientes más importantes para tu bebé. Este nutriente tan importante permitirá que los huesos de tu pequeño crezcan fuertes y sanos, por lo que debes esforzarte en aportarle una cantidad apropiada de esta vitamina. De lo contrario, su salud podría resentirse y su crecimiento detenerse, llegando a aparecer enfermedades como el raquitismo.

Para evitar que aparezca esta peligrosa carencia, los expertos recomiendan el uso de suplementos de vitamina D en los niños menores de un año. Recuerda que estos productos deben ser pautados y ajustados constantemente por un pediatra. ¡Si sigues sus instrucciones, tu bebé crecerá sano, feliz y con unas fantásticas reservas de vitamina D!

Si gracias a este artículo has aprendido más sobre la vitamina D y su importancia para los bebés, por favor, deja un comentario y comparte este artículo.

(Fuente de la imagen destacada: Naumenko: 90945109/ 123rf.com)

Referencias (6)

1. Senan Sanz MR, Gilaberte Calzada Y, Olona Tabueña N, Magallón Botaya R. Conocimientos acerca de la vitamina D y hábitos de prevención de su déficit en las consultas de atención primaria. Semer – Med Fam [Internet]. 2014 Jan 1;40(1):18–26.
Fuente

2. Martínez Suárez V, Moreno Villares JM, Dalmau Serra J. Recomendaciones de ingesta de calcio y vitamina D: posicionamiento del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría. An Pediatr [Internet]. 2012 Jul 1;77(1):57.e1-57.e8.
Fuente

3. Manzano S. Recomendaciones de uso de vitamina D en Pediatría. 2019;(Marzo 2019):5.
Fuente

4. de la Calle Cabrera T. Raquitismo carencial. Raquitismos resistentes. Pediatr Integr [Internet]. 2015;19(7):477–87.
Fuente

5. Riancho JA. Osteomalacia y raquitismo. Rev Esp Enfermedades Metab Oseas [Internet]. 2004;13(4):77–9.
Fuente

6. Latha MS, Martis J, Shobha V, Shinde RS, Bangera S, Krishnankutty B, et al. Sunscreening agents: A review [Internet]. Vol. 6, Journal of Clinical and Aesthetic Dermatology. Matrix Medical Communications; 2013.p. 16–26.
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Senan Sanz MR, Gilaberte Calzada Y, Olona Tabueña N, Magallón Botaya R. Conocimientos acerca de la vitamina D y hábitos de prevención de su déficit en las consultas de atención primaria. Semer – Med Fam [Internet]. 2014 Jan 1;40(1):18–26.
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Recomendaciones oficiales AEP
Martínez Suárez V, Moreno Villares JM, Dalmau Serra J. Recomendaciones de ingesta de calcio y vitamina D: posicionamiento del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría. An Pediatr [Internet]. 2012 Jul 1;77(1):57.e1-57.e8.
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Recomendaciones oficiales AEP
Manzano S. Recomendaciones de uso de vitamina D en Pediatría. 2019;(Marzo 2019):5.
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Artículo científico
de la Calle Cabrera T. Raquitismo carencial. Raquitismos resistentes. Pediatr Integr [Internet]. 2015;19(7):477–87.
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Revista médica
Riancho JA. Osteomalacia y raquitismo. Rev Esp Enfermedades Metab Oseas [Internet]. 2004;13(4):77–9.
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Artículo científico
Latha MS, Martis J, Shobha V, Shinde RS, Bangera S, Krishnankutty B, et al. Sunscreening agents: A review [Internet]. Vol. 6, Journal of Clinical and Aesthetic Dermatology. Matrix Medical Communications; 2013.p. 16–26.
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